El parque de los penes, un insólito jardín que desata pasiones en Corea

Las mejores historias son aquellas en las que es difícil discernir la realidad de la ficción. La que da origen al curioso parque Haesindang, más conocido como el parque de los penes, es una de ellas. La hilaridad de este jardín nace de una tragedia que tuvo lugar el día de la boda de una joven virgen con su novio pescador. 

Horas antes del casamiento, éste se fue a faenar a la costa surcoreana de Samcheok para tener un presente que entregar a su futura mujer. Algo que jamás le llegó a ofrecer ya que, durante una cruenta tormenta que arreció aquel día, la joven terminó ahogándose en un lago. Tras este suceso, los pescadores de la zona estuvieron bastante tiempo sin capturar ningún pez. Como si toda la fauna marina hubiese desaparecido misteriosamente. Un período de escasez que terminó cuando uno de los marineros, cansado de esperar, eyaculó sobre las aguas. Mano de santo. La pesca volvió a ser la que era y, para homenajear tanto este acto como a la virgen, los lugareños decidieron erigir un santuario en el que se rendía culto a una escultura fálica.
Han pasado los años y, en la actualidad, el parque Haesindang está lleno de estatuas, bustos, monumentos y objetos relacionados con el miembro viril masculino. De todos los tamaños. De todos los colores. Todo un museo al aire libre ligado al heteropatriarcado que sorprendería si estuviera ubicado en España, pero que pasa desapercibido en Corea del Sur, un país que venera de manera vehemente la fertilidad. Tanto es así que, en este mismo recinto, cada dos años se celebra un ritual religioso para conmemorar la leyenda por la cual se fundó.Durante dicha festividad, los niños tienen permiso para adentrarse en el parque pese a sus connotaciones sexuales. Aunque no pueden acceder a todas las algunas zonas. Además, todos los asistentes que acuden durante esta fiesta tienen la posibilidad de aprender a tallar y esculpir falos de madera. Una forma original de echar la tarde.

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Haesindang abrió en julio de 2002. En la parte baja del jardín hay un pequeño altar con una estatua dedicada a la joven virgen de la leyenda. Y, en la parte alta, una zona dedicada al horóscopo chino donde están representados los animales que lo integran. Eso sí, tallados dentro de penes gigantes. Además de estas inauditas figuras, el parque se completa con un museo dedicado a la iconografía sexual de distintas culturas y un templo que sigue la misma dinámica.




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