La tripofobia ya no es oficialmente una fobia: hay una buena razón para que esta foto te haga sentir incómodo

¿Te provoca ansiedad o repulsión la foto sobre estas líneas? Si la respuesta es afirmativa formas parte del 15% de la población que padece tripofobia. El problema es que la tripofobia no existe. Un nuevo estudio ha localizado la causa real de este malestar analizando las pupilas de un grupo de voluntarios.

 

Las personas que sufren tripofobia a menudo describen su ansiedad como un miedo o repulsión a las cosas con muchos ojos o agujeros. En realidad se trata de una aversión más específica. La aversión hacia patrones formados por conjuntos geométricos iguales, especialmente cuando se trata de pequeños agujeros como los del fruto del loto, un panal de abejas, o algunos hongos. El prefijo trypo proviene del griego y significa puntada, perforación o el acto de perforar un agujero. Los casos más graves de este trastorno aseguran sentir esta ansiedad hasta viendo burbujas agrupadas. Entre los síntomas de esta fobia están los picores, la ansiedad o incluso las náuseas.

Los diccionarios definen la fobia como el miedo persistente e irracional a un determinado objeto o situación. Las fobias son un asunto muy serio porque provocan multitud de problemas sociales a las personas que las sufren. Muchas de ellas sencillamente no pueden controlar su miedo, llegando a huir aterrorizadas o sufrir síntomas físicos como desmayos o náuseas.

Pese a su nombre la tripofobia realmente nunca ha tenido el estatus oficial de fobia. Documentos de referencia como el Manual Estadístico y Diagnóstico de Desórdenes Mentales han evitado situarla a la altura de otras fobias reconocidas porque aún no se había estudiado lo suficiente. Un estudio dirigido por la psicóloga de la Universidad de Emory Stella Lourenco acaba de encontrar pruebas tangibles de que la tripofobia no tiene sus raíces en el miedo, como el resto de fobias, sino simplemente en el asco.

Lourenco y sus colegas sometieron a un grupo de 85 voluntarios a un test en el que les mostraban una batería de 60 imágenes mientras se les practicaba una pupilometría. Las pupilas de los voluntarios se dilataron (una reacción asociada con el miedo) al ver imágenes de animales peligrosos como serpientes o arañas. Sin embargo, la reacción de las puplas al ver imágenes seleccionadas para activar una reacción en una persona con tripofobia no fue dilatarse, sino contraerse. Ese movimiento no está asociado con el miedo, sino con el asco y el dessagrado. Incluso las personas que aseguran sufrir de tripofobia en realidad no experimentan una fobia, sino una sensación muy extrema de repugnancia.

Repugnancia ¿hacia qué? Al principio los científicos creían que se trataba de una reacción basada en los patrones moteados de algunos depredadores, pero la hipótesis más probable es que sencillamente asociamos la presencia anormal de agujeros con la existencias de parásitos, infecciones y descomposición de tejido. Los síntomas son los mismos que experimentamos cuando se nos muestran los síntomas de una enfermedad infecciosa y sufrimos ansiedad porque no queremos contagiarnos. Es una reacción lógica que puede ser más o menos fuerte dependiendo de lo escrupulosa que sea la persona, pero no es una fobia.

Fuente Gizmodo

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